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Retiro del futbolista. El drama del día después

¿Por qué hay muchos ex-futbolistas famosos que hoy están penando económicamente? ¿Por qué de las cuatro instituciones con personería y entidad en el fútbol, sólo dos hacen algo por los "jubilados" y en forma lateral? ¿Qué es lo que hace que muchos de estos ex-jugadores, sean adictos al alcohol o estén sumidos en una profunda depresión?

Hay dos maneras de retirarse:

  1. que el jugador se retire porque le cuesta entrenar, porque el ambiente lo desgastó, por una lesión, porque cumplió sus objetivos, etc., esto es, por propia elección de que se cumplió un ciclo (o porque no quiere seguir peleándola) y que supone un "anticiparse", un pensar cómo ocupará su vida de allí en más.

  2. que el fútbol lo retire al jugador, porque ya no rinde como antes. Esto es, los directivos, el entrenador "deciden" que el futbolista no está en condiciones de jugar. Se puede "disfrazar" (tan común en el fútbol) de mil maneras, como que el contrato es muy alto o que hay que dejar "subir la sangre joven".

Hay que decir que la mayoría de las veces, se confirma la segunda opción y esto lo hace todavía más dramático. La sorpresa y la no "preparación psicológica" del futbolista hacen el resto, haciendo que éste muchas veces se sienta "una basura ya descartable".

La frase "lo único que supe en mi vida es patear una pelota" se agudiza en una realidad socio-económica de crisis. Sólo un pequeño porcentaje sigue ligado íntimamente a este deporte "apasionante", ya como entrenadores, periodistas deportivos, empresarios de jugadores, docentes, etc.

Los que quedan fuera de "este grupo de elite" (que sigue disfrutando de la popularidad y del buen dinero), es decir, el resto, tiene enormes dificultades para reinsertarse en el tejido social. Llevan ventaja los que ya desarrollaban alguna actividad comercial o de capacitación durante la carrera de futbolista. Los demás se confrontan con un "vacío" que impulsa en la mente de muchos de ellos, la idea del suicidio. Son pocos los que lo efectivizan concientemente, pero hay claras maneras inconcientes de hacerlo (en forma encubierta).

En realidad, la jubilación puede ser "dramática" para cualquier ser humano y tener efectos psicológicos muy negativos. Sólo que el fútbol (está tomado de tantas variables) es una lupa grande que aumenta y potencia las desgracias y desilusiones de la VIDA MISMA.

Las cuatro instituciones con personería y entidad en el fútbol a las que me refiero son:

  1. Asociación del Fútbol Argentino (AFA);

    Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA);

    Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA);

  2. Mutual del Futbolista (Casa del Futbolista).

Según lo que he podido investigar, las que se ocupan "lateralmente" del tema (habría que preguntar si les corresponde a ellas o no) son la AFA y la ATFA. La primera destina $10.000 (diez mil pesos por mes) a 50 ex-futbolistas de Selección Nacional que evalúan que necesitan un subsidio, que está en el orden de los $ 200 mensuales. La segunda les permite a los ex-futbolistas capacitarse y formarse como entrenadores, título avalado por el Ministerio de Educación (y con "dudosa" salida laboral ya que son 12.000 los que buscan trabajo; 8000 graduados en esta institución y 4000 empíricos. Siendo que hay lugar sólo para el 1 %: 120 aproximadamente -tal vez 140- trabajan en los lugares que van de Novena a Primera División -amateur y profesional. Por eso los Countrys son una buena opción: muchos trabajan allí por buen dinero y cobran al día, como no sucede en la mayoría de los clubes), y ofrece una institución referente, de pertenencia, con biblioteca, obra social de jerarquía y un subsidio para la viuda de $ 2000 en el caso que el ex-futbolista falleciera.

FAA, liderada por Sergio Marchi, Pandolfi, Domínguez y Juan Carlos Touriño, entre otros, trabaja con dos profesionales de la Salud Mental pero no se ocupa de futbolistas amateurs o retirados, sino de los futbolistas "actuales" y profesionales.

Por último, la Casa del Futbolista, ubicada en un punto geográfico privilegiado (a una cuadra de Córdoba y Callao), no se sabe muy bien qué función CUMPLE, siendo tal vez la institución que debería dedicarse plenamente a un proyecto de este tipo: ACTUALMENTE NO CUMPLE LA FUNCIÓN SOCIAL.

Si se analiza el discurso de esta veintena de ex-futbolistas exitosos, se arriba a la idea de la dureza de atravesar esa realidad y ese momento, donde el alcohol o la droga pueden servir (momentáneamente) para fabricar "otra" realidad y evitar la "depresión" de la jubilación a los 30 años.

La AFJP "Consolidar" les dio la posibilidad a ex-futbolistas famosos de recuperar el primer plano (sale todos los domingos en "Futbol de Primera") y de obtener unos buenos pesos. Aparecen BOCHINI, PERNÍA, MOUZO, SCOTTA, BALEY, MAS E ITHURRALDE (porque el árbitro también se jubila jóven). Utilizando este brillante ejercicio de la creatividad, se puede considerar que hay muchas cosas por hacer para "consolidar" a miles y miles de ex-futbolistas en una nueva vida, y en óptimo estado físico-psíquico. Creatividad y prevención.

Dos condimentos básicos para sazonar un plato que incluye muertos, enfermos, soledad e indiferencia.


Una investigación trunca

En la Asociación Metropolitana de Psicología del Deporte realizamos1, en 1998, una grilla para ex-futbolistas, a los fines de una seria investigación y si bien se la pudimos tomar a 100 personas, nos encontramos con enormes dificultades para ubicarlos…

Nos dimos cuenta que hay muy pocas Instituciones que los reúnen, que los aglutinan, que se acuerden de ellos una vez que abandonaron la actividad (o la actividad los abandonó a ellos) y se "jubilaron" tan jóvenes.

En un momento de la investigación y como nuestra expectativa era mucho más alta, y ante las dificultades ya mencionadas, alguien dijo, "y si ponemos un aviso en el diario, convocándolos".

Era posible ubicarlos haciendo el curso de entrenadores en la ATFA o en algún club que tiene torneo para ex-figuras o en algún agasajo o cena de homenaje realizada en algún club pero… era muy poco.

De hecho, este tema no era lo único que el grupo investigaba pero el hecho de no alcanzar el objetivo planteado (luego se sumaron cuestiones organizativas y de tiempos), se puede tomar como un SÍNTOMA, que denuncia algo.

Denuncia que se "deduce" de los discursos de los ex-protagonistas escogidos, como de la muerte de Dominichi, Capurro, "Coyita" Gutierrez, Vivaldo, González, Pastor Barreiro, etc., a edades similares…


Testimonios de ex-futbolistas sobre este momento2

"De pronto el ego se queda sin alimento y no hay con qué llenarlo"
José Luis Clerc

Juan Carlos Gimenez: (ex-jugador de Racing Club): "A decir verdad no lo sentí mucho. Tenía 32 años y estaba lesionado y por apurarme, me resentí los gemelos nuevamente. "Después de un año, volví un día a la Reserva de Racing y cuando todo hacía suponer (por mi buena actuación) que el domingo siguiente volvía a la Primera, pasó lo imprevisible. El día jueves el D.T. me comunica que tiene orden de no ponerme más. Lo voy a hablar con el presidente y me dice que era un jugador muy caro, que me querían premiar con el pase y que me iban a hacer una despedida-homenaje. "Sólo entrenaba y ya pensaba en no jugar más (¡me rajaron de Racing!), Pero luego me vinieron a buscar de Banfield para terminar, a los 35 años, campeón en Oriente de Tres Arroyos (donde jugué los dos últimos años de mi carrera)…" (Entrevista personal).

Amadeo Carrizo: "Se imaginan cómo me habré sentido en ese momento. De la sede de River, que quedaba en Suipacha al 500 hasta Villa Devoto, donde vivía, llorando. Me citó y me lo comunicó el club a través del presidente William Kent. Tuve una tristeza y una amargura imborrables, pero no pensé en tomar otra decisión ni me lo tomé tan a la tremenda. Luego jugué dos años más, hasta los 44 años, en el club Millonarios de Colombia. Lo hice bien, pero en River fueron 23 años de titular." (Jornada organizada por UCES, 27/4/2000).

Eduardo Maglioni (ex-jugador de Independiente): "Cuando me retiré tenía contrato en Colombia por un año más. Tenía casi 31 años y estaba naciendo mi primer hijo en la Argentina. Acá pagaban mal, entonces le eché la culpa al nacimiento y me retiré, pero a decir verdad estaba ya saturado de hoteles, aviones y lesiones, además me estaba costando mucho entrenar. Me dio tranquilidad tener otras cosas: una inmobiliaria y una fábrica de termos. No lo sufrí tanto. "Con los años, Pepe Santoro me vino a buscar para que fuese su ayudante en Independiente […] Pensar que muchos años me alejé del todo del fútbol, para que no pensaran, a partir de mi visita, que estaba buscando algo…" (Entrevista personal).

Roberto Perfumo: "Lo peor del fútbol es tener que dejarlo. Esto lo sabe cualquier jugador profesional. No lo piensa ni le preocupa mientras juega. Es más, ve el ocaso como algo lejano que le puede suceder a los demás y de repente, a los 35 o a los 36 años como en mi caso, se encuentra con una JUBILACIÓN que no quería y que no importa cómo le llegó, por una lesión grave, una suspensión o por decisión propia" (En su libro "Jugar al fútbol").

Norberto Alonso (hablando sobre su retiro): "Corrió tanto frío por mi cuerpo que parecía que estaba muerto" (reportaje televisivo).

Enzo Francescoli: "Me pica el bichito de jugar un partido si voy a la cancha, a ver a los muchachos, a ver a River, ahí me pasan cosas intensas, me dan ganas de prenderme. Pero, sinceramente, nunca pensé, ni pienso, en volver a jugar, quizá me ocurre esto porque siempre estuve seguro de lo que hacía cuando decidí retirarme. Hasta me tomé cuarenta días de vacaciones, algo que no había hecho en toda mi vida para meditarlo profundamente para poner todos los argumentos sobre la balanza, para que después no tuviese que arrepentirme" (diario Clarín)3.

Carlos Compagnucci: "En Vélez no tengo lugar. Mi salida del equipo no fue justa por lo que había hecho después de mi lesión. Falcioni me dio sus razones y no las comparto. Pero después de 13 años en el club no tengo ganas de probar suerte en otro lado." (en seguida empezó a trabajar como D.T. de 3ª y 4ª división).

Víctor Hugo Ferreyra: "Gracias a Dios tengo un par de propiedades que alquilo, pero necesito trabajar. Lamentablemente el fútbol se terminó y cuando jugás el nivel de vida es alto, después, no lo podés mantener. Yo tengo una familia que sostener y no me alcanza con los alquileres, aparte necesito moverme y, de paso, estoy cerca del fútbol"…"hice algunas inversiones que fracasaron…lo que pasa es que en un principio uno no previene nada, pero cuando cumplís 30 años pensás de otra manera y ya es tarde" (La Nación. Actualmente Ferreyra reparte sillas y acreditaciones a los fotógrafos en el Estadio Córdoba).

Carlos MacAllister: "Retirarse es nacer de nuevo. El futbolista vive programado. Durante mucho tiempo le dijeron a qué hora debía levantarse, a que hora entrenarse, a qué hora ir de cuerpo, a qué hora tener sexo, a qué hora lavarse los dientes…por eso retirarse es un volver a nacer" (entrevista personal).

Héctor Enrique: "Periodista: ¿Sufriste mucho al dejar? H.E.: Muchísimo, Pero nunca pensé en matarme, eh. Vivía en un piso 12 y pensaba en mis hijos porque si me tiraba me hacía pelota. Y los domingos, sobre todo, eran durísimos. Aparecía la musiquita de "Fútbol de Primera" y me parecía retriste. Aún hoy, los domingos sin jugar al fútbol me siguen pareciendo re-tristes." (La Nación, 9/3/2000).

Gustavo Chacoma: "Creo que me apresuré en tomar una decisión tan importante. Además ese momento no me agarró muy buen de ánimo. Hay que tener en cuenta que los tiempos que se manejan en el fútbol son muy distintos a los de la vida. No podía pedirle a los dirigentes que me dieran tanto tiempo para pensar. Sin embargo, hoy solo quiero volver a jugar en Huracán." (retirado a los 28 años, La Nación, 13/2/2000).

Alejandro Ruidiaz: "…No lo podía entender, te juro […] Es un problema similar al que tuvieron Juan Gilberto Funes y el nigeriano Kanú -una válvula en el corazón que permite el ingreso de sangre y que no funciona bien- […] me dijeron que no podía jugar más al fútbol. Fue terrible. Estuve dos meses encerrado llorando. No quería hablar ni ver a nadie. NUNCA PENSÉ EN HACER NINGUNA LOCURA, pero estuve muy mal […] yo por el fútbol tengo locura, me encanta. ¿Cómo podía ser que no me permitieran seguir jugando?" (tenía 22 años-fue en 1992), "…estaba acostumbrado a otra cosa, las tribunas llenas, los viajes, los mejores hoteles. De pronto, todo eso terminó […] Todavía me siento futbolista". (La Nación, 28/10/99. Hoy trabaja como sodero para ganarse el pan cotidiano, en la fábrica del suegro, y reconoce que nunca más fue a un estadio, "seguramente no lo podría soportar").

Miguel Angel Brindisi: "El día después es muy duro, durísimo, porque uno piensa que está preparado para enfrentar la vida y de repente se topa con otra realidad. Cuando se dan situaciones catastróficas y en el ambiente se comentan los casos, hay muchos que te dicen "¿Sabés? A mi también se me pasó por la cabeza suicidarme" . Hay un latiguillo ("lo único que supe en mi vida es patear una pelota") que repiten los jugadores y resulta dramático. Por eso a mí me gusta lo de Griguol, eso de exigirle al jugador que haga algo paralelo, que tenga una orientación más allá del fútbol…" "Yo recuerdo una palabras de YUDICA en EL GRÁFICO que me marcaron mucho: "el día que dejé el fútbol empecé a morir un poco", dijo. Me llegó mucho, me sentí identificado. Por ahí, cuando sos jugador renegás y repetís que querés salir de este mundo, pero después te cuesta muchísimo. Para mi esa experiencia fue terrible, durísima." (El Gráfico, 21/8/98, nota realizada por Diego Borinsky)

Jorge Luis Burruchaga: "Periodista: ¿Cómo te trata el día después del retiro? -No lo sufro. Hasta ahora no fue traumático. Fue una decisión muy madurada. Pero es cierto aquello de que más alto uno llega, más expuesto está. Periodista: ¿Hiciste el curso de D.T.? -Sí, ya me recibí." (El Gráfico, 7/10/98)

Juan Simón: "Empecé a llevar a los nenes a la escuela, a desayunar afuera con mi mujer, a pasear los domingos… Pero me sobraba el tiempo, me aburría. Mi esposa me decía, "No te aguanto más. Salí, hacé algo, movete un poco". Fueron cinco meses durísimos hasta que me llamó Hugo Issa para que trabaje con él en la representación de jugadores. Eso, para mí, fue una soga de salvación" "Periodista: ¿Extrañás la fama? -No mucho, además, yo siempre fui fastidioso, medio tímido, me molestaba el acoso de la gente." "Periodista: ¿Y en lo económico? -Ese es un tema importante. Si uno no es previsor, muere. Yo por suerte ahorré bastante en mi carrera y lo supe invertir bien." (El Gráfico, 13/8/96, "El día después II" por Carlos Irusta)

Marco Van Basten: "Hoy es un día muy triste para mí, pero la vida sigue", dijo el futbolista, obligado a pasar cuatro veces por el quirófano y que no logró que los bisturíes curaran su lesión. "No sé si los doctores me han ayudado mucho", se quejó, "porque no he mejorado en nada. Incluso, me parece que he empeorado". Su mujer, Liesbeth, llegó a confesar: "Llegas a un punto en que cualquier cosa es mejor que el dolor, mejor que sentirse inválido… Al menos, ahora está en paz consigo mismo. Que no deja de ser mucho." (El País, 18 de agosto de 1995).


Entrevista a Jorge "Cacho" Borelli
Realizada el 24-5-00 por Adriana Inés Mirella (Profesora de Educación Física y Psicóloga, alumna del Curso de Psicología del Deporte, dictado junto con Nelly Giscafré y Patricia Wightman en el Ce.N.A.R.D.)

P: ¿Cómo fue el pasaje de ser futbolista a una nueva etapa al retirarte?
J.B.: Lo que pasa es que yo estuve preparado porque en el final de la carrera me lesioné mucho así que no me costó tanto el despedirme del fútbol, porque al estar lesionado vas quedando al margen de un montón de cosas. […] Yo como pasé esta etapa lesionado, entonces no fue tan duro el golpe. Pienso que si hubiese sido como le pasa a la mayoría, bueno, juego el último partido y me retiro debe ser muy duro; porque la realidad es que la gente, sin darse cuenta, cuando estás jugando y sos figura te trata de una manera, y después no te dan bola entonces es duro el golpe, no es fácil. Por eso uno a veces comprende las situaciones, que se "quiso suicidar" uno. A mí no me pasó nada de eso, porque quizás por circunstancia de las lesiones me llevaron a que sí o sí fuera siendo de otra forma. Pero no debe ser fácil. […] Estuve dos años lesionado, entonces después que volví de la lesión, jugué más o menos tres meses, después el club (San Lorenzo) me deja libre, se terminó el contrato y no me quisieron renovar, me dieron el pase a mi, yo lo podía negociar, pero al estar tanto tiempo lesionado no se fijó casi nadie en mí. Porque todo el mundo, a pesar de que yo estaba buen de la lesión, pensaba que estaba "roto" por eso no tuve ofertas, yo me imagino, habrán dicho "estuvo dos años lesionado, jugó 4 ó 5 partidos, lo dejaron libre, debe estar roto".
P: En tu caso, ¿hubo un proyecto previo en decidir cómo te ibas a retirar al margen de esto de las lesiones que fue accidental?
J.B.: Es lo que a veces yo puedo llegar a charlar con los chicos que estamos preparando y que están jugando. Yo les digo cuándo ellos se piensan retirar, cuando, por ejemplo, les faltan 2 ó 3 años, tienen que empezar a pensar [en] otros horizontes, o algún negocio porque, ¿sabés qué pasa? Vos dejás hoy, se te viene todo en contra, al otro día que tenés que ir a entrenar no vas a entrenar, sos un desocupado, entonces la cabeza, te empieza a… se te empiezan a cruzar un montón de cosas; entonce lo ideal es no llegar a eso. […] Yo siempre le digo a los chicos que traten de hacer algún curso, que les sirva, algún curso de inglés… lo que sea. Eso ¿sabés quien lo hacía? En su momento Griguol. Cuando estaba en Gimnasia, les exigía que estudien, después no sé cómo se manejaba si les miraba la libreta, las calificaciones, no sé cómo lo hacía, cómo lo controlaba. Tampoco podés pasarte mucho en los controles, porque no es que estás agarrando un plantel de divisiones inferiores, son tipos de treinta y pico de años, que te pueden decir "mirá dejame a mí jugar, que mientras que te rinda en la cancha…" […] Sería muy interesante eso de hacerlos estudiar, tal vez desde las inferiores […] porque es un bien para todos. Vos ofrecele un contrato a un pibe preparado que te va a pelear otras cosas, y quizás a los empresarios, que andan dando vuelta, les conviene que no sepan nada de nada, y le diga: "Vení, firmá acá", no lo piensan, lo piensan tratando de sacar alguna ventaja. Si el pibe no está preparado lo hacen firmar […] Se aprovechan del que está menos preparado y desprotegido. Por eso a muchos no les conviene que el jugador sea un poco más inteligente. […] Acá se vive el fútbol de una manera especial, entonces vos empezás a ver la realidad recién cuando te retirás del fútbol, toda tu carrera viviste en una nube, por todo […] Yo, muchas veces, cuando estaba jugando, iba a un lugar, y aunque a mí no me gustaba me decían "vení, pasá"… y bueno, eso se te va terminando, entonces la realidad es que se te termine, ¿por qué vas a tener privilegios? Si no estás preparado después te enojás con todo el mundo. Vos tenés que pensar que lo que estabas viviendo no era real, porque es tanto el fanatismo que hay en el fútbol acá que… te dan cosas que no te tienen que dar, entonces, la realidad es ser uno más de toda la gente. Uno vive en una nube cuando juega, en todo sentido, en tema económico, afectivo, […] hace unos años atrás, entraba a un lugar y… "¿qué hacés? y ¿qué no hacés?" y te abraza uno, y que "dame una foto", vos vas a un lugar ahora y no te dan bola […] Tenés que estar preparado porque si vos el tiempo que estuviste jugando lo tomaste muy a pecho eso… te mata, porque vos estás esperando abrir la puerta, esperando una sonrisa y los abrazos y… bueno, eso se te acaba… son un montón de cosas que hay que tener en cuenta, que hay que tener equilibrio cuándo estás jugando, porque no es fácil, si no se hace bastante complicado…


Los que se fueron jóvenes

"Retirarse es morirse un poco" sonaría un tango, si hubiese sido escrito por algún futbolista profesional exitoso.

Hay muchos futbolistas que fallecieron jóvenes, ya fuera de la actividad. A saber (son sólo algunos):

  • Alberto Vivalda (37 años)

  • Héctor "Chirola" Yazalde (51 años)

  • Humberto "Coyita" Gutiérrez

  • Jorge Dominichi

  • Jorge José "Uruguayo" González (citando al "Diccionario enciclopédico del fútbol" lanzado por el diario Olé, "joven aún, falleció en la miseria y olvidado")

  • Pastor Barreiro

  • Armando Capurro (39 años)

  • Roberto "Conejo" Tarabini (55 años)

  • "Polaco" Moreira (46 años)

  • José García Pérez

  • Enzo "Loco" Genonni

Algunos seguramente contemplaron la posibilidad del suicidio, como Rubén Suñé quien tuvo un intento fallido, su caída fue amortiguada por un toldo que le salvó la vida. Vivalda, exarquero de River y de Chacarita, no tuvo la misma suerte.

Vale aclarar que existen los suicidios “directos” o los “indirectos”. En estos últimos podemos incluir los accidentes de tránsito, los accidentes caseros, el uso de alcohol y drogas, etc.

Otros jugadores, como Corbatta en el pasado y Houseman actualmente, siguen penando. En algunos casos gastándose lo poco que les quedó en el juego y las carreras de caballos.

Algunos trabajan de remiseros como el "Goma" Vidal, Ártico, y Enrique Chazarreta que maneja un taxi (como lo manejaron en algún momento Landaburu, Mario Gómez y hasta el mismísimo José Pekerman quienes hoy tienen otro presente).

Son muy pocos los que se recibieron de profesionales: Fanesi (abogado), Castagnetto (ex-arquero de Gimnasia -La Plata-, ahora contador), Avanzi, Peidró y Lanari (médicos), Negri (mecánico dental), y Fernández Real y Prado (odontólogos).

Opinión de Diego Borinsky
(Biólogo y Periodista, se incorporó en 1993 a la revista “El Gráfico”, de la que actualmente es redactor-jefe. Desde 1995 tiene a su cargo una cátedra de Taller de Redacción en la Escuela “Depor TEA”. Investigó y escibió sobre Enzo Francescoli, editando para “El Gráfico” una revista-libro que reume toda su vida; publicó en 1999 “Las anécdotas del fútbol: la viruta” junto con Enrique Escande y Carlos Ward (Editorial Planeta).

Jubilación de Privilegio
La frase es pronunciada a repetición y ya, de tan gastada, no despierta ninguna reacción, queja ni reflexión adosada. Pasó a ser aceptada como una más de las verdades escritas del mundo del fútbol. La frase es pronunciada, generalmente, por algún futbolista de club grande que está a punto de ser transferido a Europa, o también por algún otro futbolista de club mediano a quien se le abre la puerta de uno de los clubes más poderosos de Argentina. Los que tienen la desgracia de jugar en alguna categoría del ascenso no engrosan los expedientes, directamente porque sus voces no suelen escucharse. Dicen los futbolistas cuando surge el interés desde el primer mundo futbolerö: "Y, sí, yo tengo que irme porque esta carrera es corta y necesito asegurar mi futuro". ¡Bendito fútbol, que permite a sus privilegiados practicantes jubilarse a los 35 años, edad a la que cualquier hijo de vecino aún no ha arribado ni a un tercio de su vida útil como laburante. ¿Por qué está establecido y aceptado que el futbolista sea un tipo que a los 35 años ya está, terminó, no tiene que trabajar más, por las incalculables obras de bien brindadas a la sociedad mientras, además, los clubes que les pagaron, cada vez están más hundidos y buscan fórmulas que les permitan sobrevivir? ¿Por qué se declaran como parásitos de una sociedad que les regaló admiración y bienestar sólo por 10 ó 15 años y ellos pretenden que ése sea un cheque con fecha de vencimiento ad eternum. Claro, después surgen escenas melodramáticas cuando Martín Palermo se rompe los ligamentos de su rodilla y la patria futbolísticas y también la periodística derrama lágrimas de cocodrilo por ese pobre hombre al que le arruinaron la vida, la carrera y el futuro. Pobrecito, si él tal vez sólo pretendía dejar de trabajar a los 30 pirulos y ahora deberá hacerlo a los 35. "Lo que pasa es que el fútbol genera mucho dinero", argumentan muchos futbolistas para defenderse. Es cierto. Sería bueno, entonces, que ese dinero fuera devuelto en obras y recursos al club que les da su vidriera, en vez de servir de fondo de desocupación para el resto de sus vidas, como ocurre con muchos funcionarios de estado que engrosan las tristemente célebres listas de los jubilados de privilegio.


A) El caso Roa

Por eso sorprende tanto lo de "Lechuga" Roa. Ya había sorprendido cuando no quiso tomar los medicamentos (luego de una gira de Racing a África hace muchos años) para curarse de un virus que había contraído, porque su religión se lo impedía. Y fue la misma religión, de la cual él está absolutamente convencido, la que lo hizo abandonar el fútbol en su mejor momento. Con la posibilidad de una venta a un equipo grande de la Liga Inglesa, donde podía jugar muchos años más y llevarse sólo por el pase (se valuó en 10 millones), 1,5 millones de dólares (sin contar sponsor y contrato).

Sorprende porque era una de las figuras del torneo español, y porque hoy hay pocos seres en el planeta tierra que renuncien a esas sumas de dinero.

En ese mundo material, evidentemente, no era un hombre plenamente feliz.

Ahora, sin el negocio de la pelota entre sus manos, sentirá su alma libre y purificada, y su conciencia en paz consigo mismo y con su religión.


B) El retorno de Roa

Un año después me encuentro escribiendo otra cosa y me nacen mil preguntas, hipótesis y conjeturas. ¿Se arrepintió? ¿Se colmó de dedicarles un año a pleno a su familia y a su religión adventista? ¿La frase de Cúper "Dios puede esperar" lo hizo pensar? ¿Elige volver a jugar, sacrificando los partidos de los sábados porque el vacío que sintió se le transformó en insoportable? ¿Estaba preparado para dejar el fútbol? ¿Se dijo, como tantos otros futbolistas, "es lo único que sé hacer"? ¿Cuánto influyeron en su regreso Cúper, Pekerman y su núcleo más íntimo? ¿Vuelve porque le atrae el Mundial 2002? ¿Ni la religión pudo "llenar" el vacío inevitable de la inactividad? ¿Extraña la gloria o la fama? ¿Uno SIEMPRE QUIERE LO QUE NO TIENE?

Preguntas y más preguntas. Incógnitas. Son decisiones muy íntimas y sólo el verdadero protagonista las conoce.

Como vemos en otro de los capítulos del libro, el arquero está "condenado" a asumir en forma permanente, una actitud defensiva. Esto es, defenderse de los insultos y/o elementos contundentes de la tribuna visitante (solo separados por un alambre), de los reproches de los compañeros, de las cargadas de los rivales, de las miradas del entrenador, de los golpes en sus partes más sensibles (por ejemplo, en los mano a mano y los centros), de los tiros a quemarropa, de los rechazos defectuosos de sus compañeros, de la auto-culpa por algún error involuntario.

D-E-F-E-N-D-I-É-N-D-O-S-E

Así viven y sufren.
¿Había pensado que en este año no se defendió; de nada? ¿Y que eso no es vida, si tenemos en cuenta que hay arqueros que se retiraron a los 40 años o más y "lechuga" tiene sólo 30?

Lo que sí está claro, es que elegido o no, el retiro es muy difícil de soportar. Hay que estar preparado psicológicamente para la muerte, para la jubilación y para la "nueva vida" sin flashes. Chacoma, Eliseo Branca (jugador de rugby, ex-Puma, que se retiró y volvió dos veces), etc., son otros ejemplos de deportistas que se retiran y luego quieren volver.

El vacío y la angustia son intransferibles. Posiblemente allí, encontramos las razones de un regreso, tan sorpresivo como su retiro (eso mismo que de vuelta en Mallorca el definió como “nostalgia por el fútbol”).

Cierro esta parte del capítulo con la siguiente frase brillante del ex-boxeador Oscar "Ringo" Bonavena: "Cuando uno empieza te dicen "entrenate". Cuando uno se entrena te dicen que vas a empezar a hacer peleas preliminares. Cuando hacés preliminares te ofrecen peleas de semifondo con algunos pesos más y la exigencia de que te juegues. Después uno se hace profesional y te dicen que ahora tenés que llegar a ser campeón. Te dicen que ahora tenés que invertir bien tu dinero. Pero al cabo de un tiempo, uno ya no es campeón, no tiene dinero y ni siquiera sabe quien es. Además, no te enseñan a administrar el valor económico. Y por eso llega el final, y te dicen que fuiste un gil, que tuviste todo y no lo supiste aprovechar."


Notas al pie

  1. El grupo estaba compuesto por Lic. Castaño, Lic. Miñarro, Lic. Montero, Lic. Mendelsohn y Lic. Roffé. Formulábamos preguntas como: ¿Cuándo jugó su último partido? ¿Sabía que era el último? ¿Alquien contribuyó a tomar la decisión? ¿Alguien lo orientó después del fútbol? ¿Buscó ayuda después del retiro?

  2. Colaboró el Lic. Carlos Giesenow en la recopilación de información.

  3. En un reportaje anterior deslizó que cuando se "despidiera" se iba a sentir "ex-jugador". Pasó un año y medio entre su retiro y la fiesta.

 
 
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