José Pekerman es un gran líder. Sabe armar equipos verdaderos que privilegian “el nosotros” por sobre el yo. Equipos muy motivados por usar la celeste y blanca, que tienen las metas muy claras, y cuya cooperación, solidaridad y motivación se traducen en juego asociado y colectivo donde no hay lugar para “salvadores”. Se prioriza la estructura por sobre la individualidad y todos se sienten importantes, jueguen o no.
En un país extremadamente exitista, en el que “no estamos para nada” y noventa minutos después “estamos para campeones del mundo”, la síntesis del mensaje fue la humildad del equipo luego del 6-0 frente a Serbia y Montenegro. Y esa humildad quedó clara en las declaraciones de los futbolistas: “La figura fue el equipo”, dijeron todos.
Tuve la dicha de ser llamado a trabajar por José , a partir de la lectura de mi primer libro (“Psicología del Jugador de fútbol”), en mayo del 2000 y con vistas al Mundial Sub 20 del año siguiente. De aquel Mundial al actual se repiten cuatro de los principales futbolistas: Saviola, Maxi Rodríguez, Coloccini y Burdisso.
Conozco muy bien a José y puedo destacar algunas de sus características más salientes:
- perfil bajo: se siente cómodo trabajando en lo que le gusta y evita llamar la atención o hacer declaraciones altisonantes.
- racional y analítico: es inteligente y pensante, desmenuza cada detalle.
- equilibrio: lo mantiene en el triunfo y en la derrota. Nunca subestima a los rivales, siempre los valora y los respeta.
- humilde: dicen que sólo los sabios lo son y José lo demuestra en cada actitud.
- sabiduría: un ejemplo es el de Abbondanzieri. Luego de un partido flojo que tuvo frente a Croacia en marzo, lo bancó, y le sugirió ayuda psicológica para resolver el tema de su confianza y del exceso de responsabilidad (el propio arquero lo reconoció en varios medios, por eso lo comento). Hoy es titular y figura del equipo.
- simple: para dar el mensaje a cada futbolista y comunicarle su misión en el campo.
- humano: le importa el jugador como persona, lo que piensa y lo que siente.
- prudente: nunca toma decisiones apresuradas.
- no tiene preferidos : no se “casa” con nadie, ningún jugador se siente con privilegios y de esta manera obliga a todos a dar su máximo esfuerzo.
- no cree tener todo el saber: conforma un equipo “interdisciplinario”, escucha las otras disciplinas, selecciona la información necesaria y luego toma las mejores decisiones, reduciendo el margen de error.
- experiencia: sabe aprender de lo que le pasa y capitalizarlo.
- evita las polémicas: no le interesan porque no le aportan nada que lo enriquezca.
- no es demagógico ni exitista: por eso fue muy criticado por los medios, pero su trabajo, sus proyectos (como este de 12 años en el fútbol argentino, de semillas cosechadas en grande) y su honestidad se terminan imponiendo por capacidad.
- plantea metas difíciles pero realistas: sabe cohesionar grupos y obtener de cada dirigido lo mejor que este puede dar, lo más cercano a su potencial.
- visión y anticipación: como un gerente de empresa, la visión en “macro” de lo que vendrá a mediano y largo plazo termina siendo determinante. Su inteligencia le da ventaja en este sentido y lo hacen una “mosca blanca” en este complejo mundo del fútbol.
- inconformista: siempre quiere aprender y corregir errores, aún cuando le va bien. No se engaña con los logros.
- sabe decir que no: en determinadas situaciones asume los riesgos y dice “no” cuando sería más fácil o cómodo decir “sí”. Un ejemplo: su negativa a asumir en la selección mayor en dos oportunidades porque aún no era su momento.
- fair play: le importa el juego limpio, no ganar de cualquier manera. Tiene valores éticos que se los trasmite a sus dirigidos.
- mentalidad positiva: es ganador y sabe cómo trasmitírselo a jugadores y al resto del cuerpo técnico.
En el libro llamado “El Líder del Futuro” de Hesselbein, Golsmith y Beckhard, se remarca que los líderes tienen conciencia de cuatro puntos claves:
- La única definición de un líder es alguien que tiene seguidores. Algunos individuos son pensadores, otros profetas. Ambos papeles son importantes y muy necesarios. Pero sin seguidores no puede haber líderes.
- Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido. La popularidad no es liderazgo. Los resultados sí lo son.
- Los líderes son muy visibles. Por consiguiente establecen ejemplos.
- El liderazgo no es rango, privilegios, títulos o dinero. Es responsabilidad.
Me parece que tenemos un líder que sabe estas cuatro cosas. Y no es poco. ¿Lo valoramos? ¿O lo haremos sólo si salimos campeones?
Lic. Marcelo Roffé
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