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| "Me cuesta creer lo que pasó conmigo" |
Colotto, ese chico humilde que hizo realidad un sueño
Así como la vida te da sorpresas, también
el fútbol tiene guardadas no solamente sueños, ilusiones e incluso
sorpresas, sino también revanchas. Hay ejemplos concretos de que eso es
verdad. El de Diego Daniel Colotto, por caso, pues el hecho de haber
quedado fuera del plantel que participó en el Sudamericano Sub 20
significó un golpe para él, una desilusión. Había trabajado con la
esperanza de ponerse la celeste y blanca en ese torneo, pero no pudo
hacerlo. Sin embargo, enseguida llegaron las 'buenas': el debut en
primera, la nueva convocatoria a la selección, la chance de jugar el
Mundial y, finalmente, el orgullo de ser campeón, jugando los siete
partidos enteros (fue el único que completó los 630 minutos en la
cancha) y anotándose entre los goleadores de la final. ¿Da revanchas el
fútbol? Seguro que sí. A éste cordobés de origen (nació en
Reducción) y platense por adopción (se radicó con su familia cuando
apenas tenía un año y medio) ayer lo despertamos cerca del mediodía. Y
revivió cada paso de esta historia que recién empieza, aunque para él
ya tiene un capítulo muy importante.
-En mi caso, el festejo fue
en familia. Todavía me cuesta creer todo lo que fue pasando conmigo. De
movida esperaba estar en la lista y después, lógicamente, la idea era
la misma de todos los chicos: jugar. Creo que me ayudaron mucho los
quince partidos que llevo en la primera de Estudiantes. Un Mundial es
distinto, pero la experiencia me sirvió. Todo suma, hasta los cambios
de puesto que he tenido. Hasta la Sexta jugaba de volante central y un
día el 'Bocha' Flores me puso en el fondo, de líbero. Ahora, en la
selección, lo hice también como zaguero central, pero por derecha o por
izquierda. Siempre traté de adaptarme y de aprovechar cada chance que
apareciera. -¿Cuál fue tu sensación cuando Pekerman te comunicó que no ibas al Sudamericano? -Y...fue
feo, porque había trabajado hasta el último día. José me dijo que no
bajara los brazos, que no me desanimara, que en ese momento precisaba
un jugador de otras características, pero que las puertas de la
selección seguirían abiertas. -¿Le creiste o te pareció una explicación para dejarte conforme? -Le
creí, me pareció sincero. Al mes y medio llegó la oportunidad de jugar
en primera, después viajé con la selección a Hong Kong y las cosas
fueron cambiando. -Pasemos a estos momentos gratos, al Mundial, a la facilidad con que resolvieron cada partido. -Creo
que recién ahora vamos a empezar a darnos cuenta de lo que conseguimos.
El equipo tuvo muchas virtudes, pero una clave fue meter goles en los
primeros minutos. El único resultado apretado se dio contra China,
quizás porque en el primer tiempo nos faltó la eficacia que sobró en
los otros partidos.
-Nunca parecieron sentir la presión de ser locales. ¿Hablaron con el cuerpo técnico acerca de este tema?
-Sí,
lo hablamos con el cuerpo técnico y con el sicólogo, Marcelo Roffé. Sin
dudas, hace bien charlar y analizar las cosas como ocurrió en nuestro
caso, aunque también tuvo su peso el hecho de que casi todos hemos
jugado en primera división.
-El gol y el triunfo en la final fue como coronar un torneo que, para vos, imaginamos, será siempre un recuerdo hermoso. -Seguro,
este Mundial no me lo voy a olvidar jamás. De arranque no sabía si iba
a jugar. Es más: si Nicolás Burdisso hubiese estado de entrada por ahí
no me llegaba la chance. Realmente pensé siempre en el grupo y si me
tocaba jugar, bueno, había que entregar todo para sacarle el jugo a esa
posibilidad. La sensación del gol es muy linda, única. Y lo importante
fue que sirvió para que después manejáramos el partido con más
tranquilidad. -Constantemente escuchaba decir que José era algo así
como un segundo padre para los jugadores. Me preguntaba porqué y ahora
comprendo que es por la manera en que cuida y trata al jugador. Te hace
crecer como futbolista, pero también habla permanentemente del cuidado
personal, del comportamiento, de la educación que uno debe mostrar
cuando representa al fútbol argentino. En definitiva, los mensajes son
similares a los que uno recibe en su casa. Y si el grupo que ganó este
Mundial fue tan unido, la línea que baja del cuerpo técnico tiene mucho
que ver con eso.
Un consejo certero "Solamente tenés
que descansar, alimentarte bien y entrenarte con todo, y las cosas se
te van a dar" le aconsejó tiempo atrás Oscar Craviotto cuando el "pibe"
tuvo la responsabilidad de saltar a la primera para reemplazar al Ruso
Prátola y José Pekerman -con su infalible olfato para descubrir
talentos- lo había apuntado para integrar el seleccionado Sub-20.
Y
Diego Colotto siguió al pie de la letra aquel consejo. Se apoyo en su
grupo familiar (que siempre fue para él un dique invalorable de
contención) y pudo ir cumpliendo con las metas y los sueños. -Durante la final, ¿pensaste en algún momento que podían llegar a perder, o que el triunfo corría cierto riesgo? -No
sé si pensé algo así. Antes de empezar el partido sabíamos que era un
compromiso muy difícil. Mas allá de que Ghana no convirtió tantos
goles, es una Selección que tiene jugadores muy fuertes y rápidos. Así
que no sabíamos cómo podían llegar a desempeñarse, pero siempre
confiamos en lo que podía hacer la Argentina. -¿Cómo es Reducción, el pueblo en el que naciste?
-Está
cerca de Río Cuarto. Es muy tranquilo como todo pueblo y tiene tres mil
o cuatro mil habitantes. Es chiquito. Tiene su plaza, su iglesia y
todos salen a trabajar al campo. Y ahí es donde tengo mis familiares
por parte de mi papá. -Te gusta mucho el campo? -Sí, el
campo es lo que me atrae, lo que me gusta. Me gusta ir a descansar
allí, o estar con mi familia, siempre es una alternativa linda.
-¿Vas a tener tiempo ahora para ir al campo? -No, me voy a quedar acá en La Plata para descansar. El desafío que se viene -¿Qué
sabés de la posibilidad de que el seleccionado Sub-20 juegue la Copa
América, reforzado por jugadores que ya estuvieron en la Selección
mayor?
-No, no nos han comunicado nada. Mañana (por hoy) se definirá esa situación y sabremos si se viaja o no. -Si
se diera, ¿te sentirías orgulloso por esta convocatoria o sentirías
algo de miedo por el hecho de ir a Colombia, donde la situación está
bastante complicada? -Primero es algo que uno no llega a pensar,
sería pedir demasiado. Pero sí, en las concentraciones nosotros
charlábamos, le preguntábamos a los utileros qué les parecía, porque
ellos llevan muchos años en esto y la situación que se vive en Colombia
es para preocuparse. Uno, por todo lo que ve y escucha, no tiene una
seguridad plena. -¿Cuál fue la orden de Pekerman cuando se despidieron? Manténganse alerta, tengan el teléfono prendido -No, no dio ninguna orden especial sobre este tema. -¿Qué te pasó por la cabeza cuando convertiste el gol ante Ghana?
-Una
gran alegría, quería abrazarme con todos, gritarlo. No esperaba que me
cayera la pelota; lo habíamos hablado con Nico Burdisso que yo iba a
tras, y me cayó justito. Aparecí solo, cayó justito y sirvió para abrir
el marcador, dasahogarnos y poder jugar más tranquilos. -Fuiste corriendo para el sector en el que estaba tu familia. -Sí, sabía que mi familia estaba ahí, y por eso fui para ese lugar. -En el festejo del gol le pediste fuerzas al Chori Domínguez y al Ruso Prátola. Te golpeó mucho lo que les pasó. -Sí,
con el Ruso hablamos mucho sobre ese tema. Yo tengo un gran aprecio por
él, me parece un tipo bárbaro y espero seguir aprendiendo cosas, ya que
ahora se va a sumar al cuerpo técnico para trabajar con todos nosotros.
Eso me pone muy contento.
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